
Dirección
Santiago Tapia S/N, Centro, 58000 Morelia, Michoacán México.
GPS
19.704864641305, -101.19500935078
Teléfono
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Martes
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⛪ El Tesoro Dorado y sus Secretos ✨
Si ya estás maravillado con el Conservatorio y disfrutando del ambiente en el Jardín de las Rosas, levanta la vista hacia el templo contiguo. Notarás algo curioso de inmediato: no tiene torre, solo un campanario. Pero no te dejes engañar por su exterior sobrio; estás a punto de entrar a una de las joyas barrocas más impresionantes y simbólicas de Morelia.
🗝️ Misterios en la Fachada y los Portones Antes de entrar, detente un minuto afuera. La fachada es un libro abierto tallado en cantera con medallones de santos como San Fermín y Santa Teresa, pero el verdadero secreto está en la madera. Si observas con atención los antiguos portones, descubrirás tallados unos extraños rostros conocidos como “hombres-vegetal”. Son figuras de linaje medieval (rostros entre hojas y ramas) que han resistido el sol y la lluvia por siglos. ¡Un detalle gótico escondido en pleno barroco! 🌿👀
🧱 Fortaleza Abajo, Palacio Arriba Si miras el edificio del Conservatorio (el antiguo colegio) con ojos de arquitecto, notarás un contraste interesante:
Planta Baja: Es cerrada, con muros gruesos y casi sin ventanas, diseñada como una fortaleza para proteger la clausura.
Planta Alta: Se abre al mundo con hermosas arquerías y terrazas, dándole esa imagen singular y aireada que hoy disfrutamos.
✨ Un Interior Bañado en Oro Al cruzar el umbral, prepárate para contener el aliento. El interior contrasta radicalmente con la calle: es un estallido de luz dorada. El templo resguarda retablos churriguerescos de madera recubierta en oro que son una maravilla visual. Busca el equilibrio divino: un retablo lateral está dedicado exclusivamente a santos varones y el de enfrente a santas mujeres.
🎶 Refugio de Huérfanas y Viudas Este lugar tiene un alma profunda. Construido a partir de 1743, no fue solo una escuela de élite. Fue un refugio noble para niñas españolas huérfanas y pobres, e incluso para algunas viudas que buscaban amparo. Fueron ellas, las famosas “Rositas”, quienes bajo la protección de las monjas dominicas dieron vida a este espacio, cantando tras las pesadas rejas de hierro forjado del coro alto que aún puedes ver hoy.
👀 Los “Confesionarios” en el Muro Un último detalle para expertos: fíjate en las ventanas con rejas incrustadas en los muros laterales. Parecen balcones, pero en realidad funcionaban como confesionarios y puntos de comunicación, permitiendo a las internas participar en la liturgia sin romper su clausura.
📍 ¿Por qué visitarlo desde Pátzcuaro? Porque es una experiencia íntima y reveladora. A diferencia de la inmensidad de nuestra Basílica, el Templo de las Rosas te abraza con su historia de protección y arte. Es el sitio ideal para sentarse en una banca, buscar los rostros ocultos en la madera y sentir cómo el siglo XVIII sigue vivo.

