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Artículo 123, Centro, 61650 Tacámbaro de Codallos, Michoacán,México.
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⛪ El Fénix de Tierra Caliente
Si has decidido explorar más allá del lago y bajar hacia el clima templado de Tacámbaro, tu primera parada obligatoria es la Catedral de San Jerónimo. Este no es un templo común; es un verdadero superviviente de la historia que, al igual que el pueblo, ha sabido levantarse de sus cenizas una y otra vez.
Ubicada en el corazón de este Pueblo Mágico, su construcción original se pierde en la niebla del siglo XVI (entre 1538 y 1570), ligada a la fundación agustina. Pero lo que verás hoy es el resultado de una lucha constante contra el fuego, la guerra y la naturaleza.
🔥 Un edificio a prueba de todo Para entender este lugar, hay que mirar sus cicatrices. La Catedral fue devastada por tres grandes incendios. El más dramático ocurrió en 1865, en plena batalla contra las tropas belgas (sí, ¡belgas en Michoacán!). Fue tras esa destrucción que el pueblo, liderado por el párroco Crisanto Gómez, decidió darle su forma actual con bóveda a finales del siglo XIX.
Y si eso no fuera poco, la cúpula que verás brillar hoy no es la original de cantera. Aquella colapsó en el sismo de 1985 y fue reemplazada por la actual estructura de acero recubierta de cobre, un guiño a la artesanía de la región vecina.
🔔 El secreto de las campanas Antes de entrar, afina la vista hacia el campanario. Aquí la historia dejó su huella literal:
Busca la campana Norte: Dedicada a San Rafael (1898), si te fijas bien, verás los agujeros de bala que recibió durante la Revolución. ¡Historia pura en bronce!
Hay cuatro en total, orientadas a los puntos cardinales, cada una con su propia dedicatoria y fecha, sobrevivientes también de los tiempos convulsos.
✨ Tesoros al interior: De lo Clásico a lo Surrealista Al cruzar el umbral, la nave te recibe con su amplitud neoclásica. Pero hay dos paradas que no puedes saltarte:
- El Cristo de los Tablajeros: En el altar central, busca este Cristo del siglo XVIII. Es una pieza de profunda devoción local.
- El Trono de Dios (La Capilla Sorpresa): A la mitad de la nave, del lado izquierdo, encontrarás algo inesperado. Una capilla moderna (años 70) que rompe con todo lo anterior. Allí está la escultura en bronce “El Trono de Dios”. Es una obra impactante llena de simbolismo del Apocalipsis: ojos, alas, llamas y una espada de dos filos. Es una representación visual potente que rara vez se ve en iglesias coloniales.
🔍 El Convento Escondido Gracias a las obras de reconstrucción post-1985, se descubrieron los restos del claustro original del siglo XVI que habían quedado ocultos. Hoy puedes ver arcos y columnas que nos recuerdan que, debajo de las capas de modernidad y reconstrucción, el corazón agustino de Tacámbaro sigue latiendo.
🌟 Nuestra Recomendación
Tacámbaro tiene un clima delicioso (“el balcón de Tierra Caliente”), así que aprovecha para caminar con calma.
El tip de experto: Después de visitar la Catedral y buscar los balazos en la campana, sal a la plaza y busca una nieve de aguacate. Sí, leíste bien. Tacámbaro es tierra de aguacates y esta nieve es una especialidad cremosa y dulce que te sorprenderá. Siéntate en una banca frente a la Catedral y disfruta el contraste entre el sabor local y la arquitectura resiliente.
