
Dirección
Pátzcuaro, Michoacán, México.
GPS
19.513269362004, -101.60898685455
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Toritos de petate, maringuías y los días antes de la Cuaresma
Primero se escucha la música.
Después aparece el toro.
Durante los días de Carnaval, distintas calles de Pátzcuaro reciben a los toritos de petate, acompañados por músicos y personajes cuya apariencia, nombres y maneras de participar han cambiado con el tiempo.
Tradicionalmente, el movimiento alcanza sus días principales el domingo, lunes y martes anteriores al Miércoles de Ceniza.
No hace falta buscar un gran desfile único.
Los toros salen de barrios y colonias, recorren calles, visitan distintos puntos de la ciudad y vuelven después al lugar de donde partieron.
Una tradición cuyo origen no cabe en una sola explicación
La historia de los toritos de petate es más compleja de lo que suele contarse.
Existen interpretaciones que relacionan sus antecedentes con la introducción del ganado y las corridas de toros durante el periodo virreinal; otras han estudiado la participación histórica de poblaciones indígenas, africanas y mestizas; también existen interpretaciones sobre sátira social y evangelización.
La propia Secretaría de Cultura de Michoacán reconoce que hay distintas teorías sobre el origen y significado de los toritos.
Por eso Visit Pátzcuaro no presentará como certeza una fórmula sencilla del tipo “los franciscanos inventaron el torito para evangelizar” ni atribuirá automáticamente su origen a Vasco de Quiroga.
Son explicaciones transmitidas y discutidas.
Necesitan conservarse como tales.
El toro y quienes lo acompañan
En Pátzcuaro se recuerda desde hace generaciones la participación de toritos vinculados con distintos barrios.
Junto al toro aparecen personajes como las maringuías, el caporal, el caballito, changos y otros acompañantes, aunque el reparto y su interpretación no han permanecido iguales.
También las formas de fabricar y decorar el toro se transforman. Las estructuras, materiales, papel, colores y nombres responden a grupos y momentos distintos.
Una tradición viva no necesita permanecer congelada para seguir siendo reconocible.
Tres días de calle
Durante el domingo, lunes y martes de Carnaval los grupos recorren diferentes zonas de Pátzcuaro.
La música anuncia muchas veces su llegada antes de que se vea el toro.
Algunas familias solicitan un baile frente a su casa; los grupos continúan después por las calles y en el martes de Carnaval puede realizarse, en determinados barrios, la llamada matanza del toro, cierre simbólico de la participación de esa figura.
No todas las colonias siguen exactamente la misma secuencia.
Mirar también los cambios
Parte de la riqueza del Carnaval está precisamente en observar qué se conserva y qué se transforma.
Hay personajes que cambian de significado, materiales nuevos, grupos infantiles, nuevas colonias participantes y debates locales sobre la manera de representar a algunos personajes.
Visit Pátzcuaro no necesita decidir cuál versión es “la auténtica”.
Sí debe registrar esas diferencias sin convertir la memoria de una época concreta en regla para todas las demás.
Recorrerlo
No siempre hay que esperar al toro en la plaza.
Si caminas por Pátzcuaro durante esos días, es posible escuchar una banda doblando una esquina, encontrarte con un grupo que atraviesa una calle o ver cómo una familia sale de casa cuando reconoce que el toro se acerca.
Ahí el Carnaval se entiende de otra manera.
No como una función con principio y final definidos, sino como algo que durante unos días se mueve por la ciudad.
Próxima edición / Información práctica
El Carnaval tiene fecha móvil y se relaciona con el comienzo de la Cuaresma.
Sus días principales se sitúan tradicionalmente en el domingo, lunes y martes anteriores al Miércoles de Ceniza.
Concursos, concentraciones, rutas, horarios, grupos participantes y cierres de calles deben confirmarse para cada edición.
La información de la próxima edición está pendiente de confirmación.
